jueves, octubre 25, 2007

Con los pies en el suelo

Ayer se acercó a mí lo que yo creí casi un recuerdo abandonado de mi misma. Lo miré a los ojos de cerca, me sonrió, y me reconocí.

No basta con que algunos ojos siempre hayan sabido leer y quedarse.

Es genial cuando después de todo puedes seguir mirándote alguna vez de frente y conseguir verte. Saber que sigues siendo tú, pese a todo.