martes, noviembre 06, 2007

Invisibilidades y otros desatinos

De niña creía que cerrando los ojos y concentrándome mucho, podía volverme invisible para los demás. De repente, sin que yo dejara de estar, simplemente dejaban de verme. Yo no existía a sus ojos. Pensaba que era un poder personal que me permitía desaparecer con facilidad, como si mi permanencia quizá fuera más etérea que terrenal, y mi falta de peso sobre la vida, una baza a mi favor... o en mi contra, según se mire.

Hizo falta mucho más tiempo para que me diera cuenta de que en realidad, es tan fácil desaparecer para el resto del mundo, como lo era de niña cerrar los ojos.

Simplemente un día no estás, y no pasa absolutamente nada. El mundo por suerte, sigue girando.