Bienvenida a casa
Pensé que la fortuna saltaba las puertas siguiendo un arbitraje caótico y aleatorio, sin fundamento. Las impares este año no tocaban. Mala suerte para los nones.
Pero me han dejado en el rellano de la escalera un paquete sin remitente que llevaba mi nombre. Frágil. Sin reembolso. Mi sorpresa fue encontrar dentro la serenidad que había perdido. Y junto a ella, algo del aplomo y la confianza que llevaba pespuntada en su borde cuando desapareció.
Sonreí sabiendo que esta vez mi carta no había acabado perdida entre el montón.
Pero me han dejado en el rellano de la escalera un paquete sin remitente que llevaba mi nombre. Frágil. Sin reembolso. Mi sorpresa fue encontrar dentro la serenidad que había perdido. Y junto a ella, algo del aplomo y la confianza que llevaba pespuntada en su borde cuando desapareció.
Sonreí sabiendo que esta vez mi carta no había acabado perdida entre el montón.


