sábado, marzo 08, 2008

No hay nada como despertarse una mañana sonriendo y sabiendo que tienes, quizá más que nunca, razones para sonreír.

No hay nada como sentirse cerca de uno mismo, tanto como para saber que quizá hace tiempo que ya no estabas perdido, sólo pesaba demasiado el lastre de las deudas contraídas con el pasado.

No hay nada como mirarse dentro y empezar a reconocerse, más que nunca.