jueves, octubre 22, 2009

Ilusiones y otros desencantos

"Cuélgate de quien te quiera. No te mueras más que por amor" Joaquín Sabina

Alguien me dijo una vez que la precipitación es la madre del error. Con los años no sólo he comprobado lo acertado de esta afirmación, sino que he tenido la posibilidad de comprobarlo en diferentes ámbitos de mi propia vida.

En ocasiones tenemos tantas ganas de creer, de ilusionarnos, de arriesgar, de confiar, que no miramos con detenimiento, no somos realistas, no comprobamos antes de hacerlo que lo que hay tras las ganas no es más que un teatro de bambalinas lleno de máscaras. Nos lanzamos de cabeza sin comprobar si lo que hay en la piscina es un reflejo, y acabamos con la boca contra el suelo y las encías sangrando de nuevo. Lamentándonos y preguntándonos cuando se vació.

Nunca estuvo llena. Esa es la cuestión. Sólo que nos cegamos por un deseo absurdo, irreal, equivocado. Confundimos a menudo las ganas de sentir con sentimientos de verdad. Tergiversamos la realidad de lo que hay y lo trasformamos en algo inexistente. El poder del soñador, la necesidad de creer. Y al final no nos desencantamos de lo que había, sino de nosotros mismos, por no haber abierto más los ojos, por dejarnos convencer por visiones y espejismos que proyectaron nuestras ganas, pero que en realidad, nunca fueron reales.

Pero la vida, siempre sabia, nos hace aprender de cada experiencia y nos enseña, no sólo un poco más de la realidad, sino un poco más de nosotros mismos. Y cada paso es un paso más que nos acerca a saber quienes somos, y quienes no queremos ser.

Y seguimos creciendo...

14 comentarios:

iggy dijo...

Que es real? Solo lo que nosotros no imaginamos. Hay una inquietud que me vuelve loco porque todavia no puedo aceptar una realidad fija donde todo es blanco y negro. Sigo haciendo preguntas y conclusiones que me sirven por mientras las descarto. Me duele terminar relaciones como si fueran muertes y me regaño despues porque no me duele haber terminado sino no poder realizar mis sueños al lado de la persona. Todavia voy a realizar mis sueños por amor a mi y a todos. Y me vuelvo a enamorar de una nueva etapa de mi vida. Ahora entiendo que de lo unico que me arrepiento es de lo que no hice cuando se me presento la oportunidad.

Gracias por invitarme y permitirme ser parte.
Un gran abrazo.

naya dijo...

Por fin tu blog ha vuelto a estar abierto..
de verdad no sabes cuanto extrañaba leerte..
Es una sensacion de libertad, de sentir empatia y conocer gracias a ti, cosas de mi que nunca me habia detenido a pensar..

y bueno, respecto a la reflexion de hoy.. solo puedo decir que a veces las respuestas estan tan cerca, que somos incapaces de verlas..


Ishtar.. una vez mas, gracias :)

Elendaewen dijo...

Como dices, la vida es sabia.
Pero de nada nos sirve si no sabemos cómo aprovecharla. Caigamos, saltemos, o nos hieran.
Saludos.

Jose Miguel Adaros dijo...

Al final, aunque la desilusión es un dolor grande e intenso, nos enseña a despertar... pero los sueños son irreemplazable, aún en esos momentos de arrebatos, impensados, locos, veloces... logramos ser en instintos y despertamos a la humildad de nuestras capacidades, una vez que hemos caído. Yo sueño mucho y de ellos vivo más...
Salu2

ahhh dijo...

Los desencantos, los espejismos que parecen tan reales, sobre todo cuando tenemos sed, forman parte de la vida, de ese crecimiento del que hablas, de ese ir irremediable caminar que no permite que nos detengamos un momento, aún cuando el camino elegido sea erróneo, o cuanto menos, no el más adecuado para llegar a nuestro destino. ¿Y cuál es ese destino, ese razón por la que crecemos, por la que nos ilusionamos?
(Yo no puedo darte la respuesta a esta cuestión, ni creo que nadie pueda. Pero si miras hacia adentro con los ojos adecuados, seguro que la encuantras)

un beso
(un placer volver a leerte)

Kaunimi dijo...

En ocasiones caemos y caemos una y otra vez en lo mismo porque, aún sabiendo que ya estuvimos en ese punto, albergamos la esperanza de un cambio...
Todo se resume en la tomar de desiciones

Gacela dijo...

Si es que somos nosotros... los que elegimos ilusionarnos, o creer, o confiar aun cuando el otro no lo vale, o no nos ha dado razones para que pongamos la mano en el fuego por él y claro, nos quememos.

Pero yo no sé ir tampoco (quizá todavía) con demasiadas precauciones. Porque me resulta difícil encontrar el término medio entre la coraza que no deja pasar a nadie, que fue mi ayer, y el poner la mano en el fuego, ya digo, por demasiados. Pero tiene que haber un (sano) punto intermedio en el que seguramente nos encontraremos.

Me alegro de poder volver a leerte, ninya. Ya sabes, cerca para lo que necesites.

Filosofando al vacío dijo...

Se puede saber de errores, pero en cierto punto también hay ocasiones en las que no se puede pretender certezas. Continuamente hay que dar saltos, sólo que a veces se nota más el abismo que hay bajo nuestros píes.

saludos,
Alejandro.

SHE-RA dijo...

tienes la boca llena de razón, somos los únicos seres vivos que tropezamos con la misma piedra una y otra vez, y volvemos con la fe de que no sucederá nuevamente...

Andrea dijo...

Absolutamente de acuerdo. He tenido muchos pensamientos de esta guisa últimamente, y creeme, he llegado a la misma conclusíon que tú. Lo que la hace, para mi, un poco más clara y cierta.
Me pasaré a menudo por aqui...esto pinta muy bien.

Un saludo! :)

H19 dijo...

Creo que todos nos sentimos identificados con la parte del soñar que has descrito en esta entrada; pero hay otra parte...que es la que hace que el reflejo sea real. Es cierto que es minoritaria, pero no hace falta más.
El éxito va de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. La clave de todo para mí.
Me ha gustado mucho, yo también escribo, no tan bien, pero lo intento, agradecería que te pasaras...www.diariodehache.blogspot.com
Gracias.

ruoa18 dijo...

No sé si es con tristeza, o alegría por lo que escribes esta entrada, pero para mi no supondría motivo de pena. Pues que somos nosotros sino un cúmulo de errores y ensayos fallidos... creo que somos fruto de nuestras experiencias, y sobre todo de las malas experiencias. Además que es la sociedad y todo lo que nos rodea , un cúmulo de espejismos de los que no nos podemos desprender..

Escritor del Mundo dijo...

Todas las caidas tienen,en su afán gravitatorio,las alas de libertad de nuestra vida.Y,mientras caemos,sentimos emociones,vivimos y morimos un poco conforme vemos llegar el fin de la caida.Lo importante,en mi opinión,es saber si deseamos caer o si necesitamos caer.
Parece como si la vida fuese un tropezar y levantarse contínuo,un deseo de estar siempre en ese aire que nos envuelve mientras caemos y que nos mantiene intensamente vivos.
Eso sí,cuando el batacazo final llega(y llega siempre),el dolor es proporcional al tiempo que hemos gozado.
No hay amor sin dolor como no hay vida sin muerte.
Prefiero caer eternamente a estar en el borde del precipicio en constante duda y morir sin saltar,morir sin sentir,morir sin amar por miedo a que ese amor "se estrelle".
Siempre es un placer leerte;yo empiezo ahora mi blog,empiezo a caer "en la red".
Gracias por haberme dejado "caer" por aquí.

Filosofando al vacío dijo...

A veces aprendemos de la vida por error o por fuerza, otras hay una obstinada resistencia a aprender, y según el caso, trágicamente admirable.

saludos,
Alejandro